Cómo el Tren "Maya" fortalece el crimen organizado y la violencia
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Desde 2018, el Tren "Maya", objeto de prestigio del anterior y actual gobierno de México, está en construcción en la península de Yucatán y también ha sido parcialmente terminado.
Sin embargo, no se trata solo de un tren, sino de un conjunto de proyectos de infraestructuras que beneficiarán a los sectores de energía, transporte de mercancías y agroindustria, entre otros. Además, se ampliará la red viaria, se ampliarán los puertos, se pondrán en funcionamiento nuevos aeropuertos y se creará una conexión entre el otro megaproyecto, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. En la ruta entre los dos megaproyectos se encuentra la refinería de Dos Bocas y también el 80% de las reservas petroleras de México.
Los proyectos también forman parte de un plan más amplio de 'reordenamiento territorial'.
Tren "Maya" y el crimen organizado
La zona donde se está construyendo el "Tren Maya" ha servido durante años como zona de desembarco para aviones de cárteles de drogas que transportan cocaína, armas y dinero. Grupos como los Zetas, el Cártel del Golfo y el Cártel de Jalisco (CJNG) están presentes constantemente allí y se enfrentan violentos.
Aunque el mal llamado "Tren Maya" es oficialmente un proyecto de infraestructura para el turismo y el movimiento de mercancías, la experiencia ha demostrado que la nueva infraestructura también fortalece los mercados ilegales. Quintana Roo está situada en las rutas centrales del narcotráfico sudamericano y ha sido muy disputada desde que el cartel de Sinaloa, ya consolidado, perdió el poder.
Con la "reorganización territorial" de la región, los cárteles podrían ampliar aún más su control. Las nuevas carreteras, puertos y aeropuertos no solo facilitarán el comercio de drogas, armas, personas y animales ilegales, sino también el blanqueo de capitales en el sector turístico, un problema que ya se conoce en Cancún.
Además, el Tren Maya provoca expropiaciones, expulsiones y la pérdida de medios de vida tradicionales. Para muchos de los afectados, la única opción suele ser participar en actividades ilegales, lo que aumenta aún más la delincuencia. Desde el inicio del proyecto, delitos como homicidio, extorsión, trata de personas, narcotráfico y delitos medioambientales han aumentado de forma medible en Campeche, Chiapas, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo.
Aunque el tren esté gestionado por el ejército, y se pueda suponer que garantiza la seguridad, la historia de México muestra lo contrario: desde que el presidente Felipe Calderón inició la guerra contra las drogas en México en 2006, el número de asesinatos, desapariciones forzadas y otras violaciones de derechos humanos se ha disparado. Entre 2007 y 2024, se detectaron 360.000 asesinatos en México [1]. Las mujeres y los niños se ven especialmente afectados por este desarrollo.
Fuentes
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[1]
Lopez Torres, Yael Anahi (2024) Responding to criminal violence in Mexico: The role of civil society amid subnational democratisation. PhD thesis, University of York.